T. ENAMI (II): EL CAMINO DEL TÉ

Recolección de hojas de té, Shizuoka, Enami Studio, n.º 583.

Hace unos meses dedicábamos un artículo al fotógrafo T. Enami. Hoy, rescatamos algunas de las bellas fotografías salidas de su estudio (fechadas en torno a la década de 1920), en las que recorremos su visión del “camino del té”, desde su recolección, hasta que ser embarcado para su comercialización.

Recolección de hojas de té en Shizuoka, Enami Studio, n.º 570.

Recolección de hojas de té en Shizuoka, Enami Studio, n.º 570.

Jóvenes tomándose un descanso en una plantación de té, Enami Studio, n.º 586.

Jóvenes tomándose un descanso en una plantación de té, Enami Studio, n.º 586

Jóvenes de regreso a casa tras la jornada en los campos de té, Enami Studio.

Regreso a casa tras la jornada en los campos de té, Enami Studio.

Recolector pesando hojas de té, Enami Studio, n.º 588.

Recolector pesando hojas de té, Enami Studio, n.º 588.

Enrollado y secado de hojas de té, Enami Studio, n.º 590.

Enrollado y secado de hojas de té en planchas de papel, Enami Studio, n.º 590.

Agricultores vendiendo té, Enami Studio, n.º 591.

Agricultores vendiendo té, Enami Studio, n.º 591.

Tamizado de té verde secado, Enami Studio, n.º 593.

Tamizado de té verde seco, Enami Studio, n.º 593.

Clasificación de té verde, Enami Studio, n.º 595.

Clasificación de té verde, Enami Studio, n.º 595.

Re-horneado de té verde, Enami Studio, n.º 596.

Secado de té verde, Enami Studio, n.º 596.

Refinado mecánico del té verde, Enami Studio, n.º 599.

Refinado mecánico del té verde, Enami Studio, n.º 599.

Horneado del té verde, Enami Studio, n.º 600.

Secado del té verde, Enami Studio, n.º 600.

Secado del té verde, Enami Studio, n.º 601.

Secado del té verde en planchas de papel, Enami Studio, n.º 601.

Jóvenes seleccionando palitos y hojas de té desenrolladas, Enami Studio, n.º 605.

Jóvenes seleccionando palitos y hojas de té desenrolladas, Enami Studio, n.º 605.

Pesado y embolsado de té secado, Enami Studio, n.º 606.

Pesado y embolsado de té seco, Enami Studio, n.º 606.

Muchachas empaquetando té en bolsas de papel, Enami Studio (mal etiquetada, pero posiblemente se trate de la n.º 607).

Muchachas empaquetando té en bolsas de papel, Enami Studio (mal etiquetada, pero posiblemente se trate de la n.º 607).

Embolsado del té secado para exportación, Enami Studio, n.º 608.

Embolsado del té seco para exportación, Enami Studio, n.º 608.

Embalaje del té secado para su transporte, Enami Studio, n.º 615.

Embalaje del té seco para su transporte, Enami Studio, n.º 615.

Estiba de las cajas de té en un vapor, Enami Studio, n.º 621.

Estiba de las cajas de té en un vapor, Enami Studio, n.º 621.

 

Fuente:

Enami – Tea Production (Presbyterian Archives Research Centre New Zealand)

CORAZÓN DE HIELO

Yuki-onna, de la obra de Lafcadio Hearn "Kwaidan- Stories and Studies of Strange Things" (1911) ilustrado por Keichu Takenouchi.

Quizá pueda inducir a error el título con que encabezamos el presente artículo, pues nuestra intención no es otra que rendir un pequeño tributo a una de las figuras literarias más importantes de todos los tiempos y que de buen seguro dejó su impronta en nuestra infancia así como en la de generaciones futuras.

Desde 1967, cada 2 de abril se celebra el Día del Libro Infantil, en conmemoración del nacimiento de Hans Christian Andersen, que vino al mundo ese mismo día de 1805 en Odense (Dinamarca) en el seno de una familia muy humilde. Sus progenitores fueron un jovencísimo zapatero de salud quebradiza y una lavandera de confesión protestante, a quien Andersen le dedicaría uno de sus cuentos, La pequeña cerillera. Tras quedar huérfano de padre en 1816 debido a las guerras napoleónicas, cuando contaba tan solo 11 años, dejó de asistir a la escuela, si bien nunca dejó de leer y de dejar volar su imaginación, siempre desbordante. A pesar de las dificultades, y no sin esfuerzo y sacrificios personales, logró terminar los estudios en 1827, aunque no consiguió afianzar su carrera artística ni como cantor de ópera ni como actor ni como bailarín.

Retrato de Hans Christian Andersen por Christian Albrecht Jensen (18369.

Retrato de Hans Christian Andersen por Christian Albrecht Jensen (1836).

Viajero empedernido, recorrió gran parte de Europa y Turquía y plasmó sus experiencias en numerosos libros de viajes. Además, gracias a su visita a Reino Unido, logró entablar amistad con Charles Dickens, quien imprimió su influencia en el escritor danés. Fue también consumado poeta, aunque es a sus cuentos de hadas, a los que, a pesar del escaso interés que despertaron en su propio creador, debe este su fama imperecedera. Títulos como El patito feo, El soldadito de plomo, La princesa y el guisante, La sirenita o La Reina de las Nieves han trascendido el paso del tiempo hasta convertirse, traducidos a más de 80 idiomas y adaptados al cine, los dibujos animados e incluso a la danza, en patrimonio universal.

En la primavera de 1872 Andersen sufrió una grave caída, de la que nunca llegó a recuperarse, y murió tres años después, cerca de Copenhague, el 4 de agosto de 1875.

La Reina de las Nieves, ilustración de Sulamith Wülfing.

La Reina de las Nieves, ilustración de Sulamith Wülfing.

Ya en vida, Andersen recibió reconocimiento a su obra y trayectoria: recibió el título honorífico de consejero de Estado (1866), fue nombrado ciudadano ilustre de Odense (1867) y, en su memoria, varios premios literarios llevan su nombre: Premio Hans Christian Andersen de Literatura que concede el ayuntamiento de Odense y, desde 1956, los premios Hans Christian Andersen, conocidos como el “Pequeño Premio Nobel” a la literatura infantil, que brinda el International Board on Books for Young People. Además, fuera del ámbito literario, en 1976, el asteroide 2476 recibió el nombre del escritor danés de manos del astrónomo Nikolái Chernyj.

Una de las más célebres narraciones nacidas de la pluma de Andersen es, sin duda, La Reina de las Nieves (Snedronningen), en donde la amistad, el amor y la lucha entre el bien y el mal se convierten en los ejes fundamentales de esta historia inmortal protagonizada por dos niños, Kai y Gerda.

sayaNEW

FUHEInew

El relato fue publicado por primera vez en 1844 en el recopilatorio Nuevos cuentos de hadas, volumen 1 (Nye Eventyr. Første Bind) y, desde entonces, ha sido versionado en innumerables ocasiones, la última de las cuales, publicada por esta casa, debemos agradecer a Francesc Gómez Guillamón, cuyo estilo kawaii sirve de marco para remozar y modernizar la historia original, adaptándola a la sociedad y gustos de hoy en día y aportando nuevos roles a los personajes (alguno de ellos rebautizados, como Gerda, que se transforma en la valerosa Saya), personajes que, no obstante los cambios, continúan enfrentándose, como en la versión de antaño, a una Reina de las Nieves sin corazón, cuyas características nos recuerdan inevitablemente a la yuki-onna nipona (雪女).

tumblr_nl44noV3Y31ta52dfo1_500

Este mítico yōkai japonés de gélida belleza y hálito glacial que arrebata la vida a los humanos ha sido, a su vez, protagonista de multitud de historias y adaptaciones de la mano de nombres tan memorables como Lafcadio Hearn (Kwaidan, 1903),  Masaki Kobayashi (El más allá, Kaidan, 1964) Akira Kurosawa (“La tormenta de nieve” en Sueños, 1990), entre otras muchas, incluidas el manga y el anime.

Fuentes/ Para saber más:

https://es.wikipedia.org/wiki/Hans_Christian_Andersen

https://es.wikipedia.org/wiki/La_reina_de_las_nieves

https://es.wikipedia.org/wiki/Yuki-onna#Cultura_popular

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/andersen.htm

https://archive.org/stream/kwaidanstoriesst00hear#page/n7/mode/2up

http://neilabbott.tumblr.com/

http://www.holanihon.com/yuki-onna-la-leyenda-de-la-mujer-de-la-nieve/

La Reina de las Nieves de Frances Gómez Guillamón

T. ENAMI: UN VIAJE A LA NOSTALGIA

Monte Fuji de T. Enami

Nacido en la antigua Edo (actual Tokio) en pleno Bakumatsu (1853-1867), T. Enami (Enami Nobukuni 江南 信國,1859-1929) se convertiría en uno de los fotógrafos japoneses profesionales más prolíficos y versátiles del período Meiji (1868-1912), aunque su actividad se extendería hasta los primeros años de la era Showa (1926-1989).

T. Enami ataviado con armadura samurái. Autorretrato, ca. 1898.

T. Enami ataviado con armadura samurái. Autorretrato, ca. 1898.

El misterio envuelve al nombre de T. Enoshi. Si bien se esgrimieron diversas teorías que intentaban explicar la “T.” que antecede a su apellido, todo parece indicar que no se correspondería con Toshi (lectura alternativa para Nobu) ni con la inicial del nombre de su hijo, Enami Tamotsu 江南 保, 1893-1969), sino que T. Enoshi sería, más bien, el nombre comercial elegido por este extraordinario fotógrafo.

ENAMI_STUDIO_BENTEN_STREET 1892-93

Calle Benten, en cuya acera izquierda puede adivinarse el cartel del “Estudio T. Enami”, 1892-1893.

Entre los años 1885 y 1890 se formó con Ogawa Kazumasa (Isshin). Dos años más tarde, en 1892, se trasladó a Yokohama, ciudad en la que abrió su estudio fotográfico de retratos en la calle Benten-dori. Posteriormente, también contaría con nuevos estudios en Hong Kong y Filipinas (en Dagupan y Manila). Cuando en 1904 estalló la guerra Ruso-japonesa, partió al frente como fotógrafo militar al servicio del Ejército japonés.

Oficiales militares en China durante la guerra Ruso-japonesa de 1904-05. T. Enami.

Oficiales militares en China durante la guerra Ruso-japonesa de 1904-05. T. Enami.

Tropas japonesas en China durante la guerra Ruso-japonesa de 1904-05. T. Enami.

Tropas japonesas en China durante la guerra Ruso-japonesa de 1904-05. T. Enami.

El 1 de septiembre de 1923, el Gran Terremoto de Kantô destruyó su estudio, aunque Enami lo reabrió de nuevo poco después y consiguió reconstruir su archivo fotográfico. Tras su fallecimiento en 1929, su hijo Tamotsu se hizo cargo del negocio familiar, que prolongó su actividad hasta que en 1945 sucumbió bajo las bombas de los B-29  norteamericanos. Tras la guerra, y a consecuencia de la ocupación estadounidense de Yokohama, Tamotsu hubo de abandonar el estudio de la calle Benten-dori y trasladarse a otra ubicación. Murió sin hijos en 1969.

T. Enami, ca.1915-23.

T. Enami, ca.1915-23.

A T. Enami le debemos una de las más amplias y conocidas colecciones fotográficas de la era Meiji, pues a su autoría corresponden algunas de las imágenes más emblemáticas del Viejo Japón. Dominó varias técnicas fotográficas, entre la que destacaríamos, además de sus fotografías en blanco y negro y a color, pintadas a mano, sobre todo, sus estereogramas, que, mediante un dispositivo especial, permitían una visión tridimensional a partir de dos fotografías simultáneas tomadas con dos lentes separadas a una distancia equivalente a la separación que tenemos entre los ojos.

Exposición industrial Tokio, Parque Ueno, 1907.

Exposición industrial Tokio, Parque Ueno, 1907.

Tokyo Industrial Exposition, Ueno Park, 1907

En sus trabajos podemos apreciar desde retratos y posados de estudio hasta oníricos paisajes, animadas escenas urbanas, fragmentos de la austera vida rural, hasta momentos que destilan cotidianidad. Sin duda, el legado de Enami, cuyo talento llegó a reconocer la National Geographic, es un regalo que permite que nos asomemos al Japón de antaño, un viaje al pasado teñido de nostalgia.

Paisajes

Calle de Yokohama. T. Enami, ca. 1892-95.

Calle de Yokohama. T. Enami, ca. 1892-95.

Entrada a Enoshima. T. Enami.

Entrada a Enoshima. T. Enami.

Vista del monte Fuji. T. Enami.

Vista del monte Fuji. T. Enami.

Torii de Miyajima y bote vistos desde el mar. T. Enami.

Torii de Miyajima y bote vistos desde el mar. T. Enami.

Panorámica del lago Ashi y el pueblo de Hakone. T. Enami.

Panorámica del lago Ashi y el pueblo de Hakone. T. Enami.

Puente de Kintai, en Iwakuni, T.Enami, ca. 1892-95.

Puente de Kintai, en Iwakuni, T.Enami, ca. 1892-95.

Kiyomizu en Kioto, T. Enami, ca. 1892-95.

Kiyomizu en Kioto, T. Enami, ca. 1892-95.

Peregrino. T. Enami.

Peregrino. T. Enami.

Monte Fuji visto desde Yoshiwara. T. Enami, ca. 1892-95.

Monte Fuji visto desde Yoshiwara. T. Enami, ca. 1892-95.

Jizô esculpido en la roca de una recóndita montaña cerca de Hakone. T. Enami, ca.1892-95.

Jizô esculpido en la roca de una recóndita montaña cerca de Hakone. T. Enami, ca.1892-95.

Camino de ascenso hacia el santuario de Gongen en Hakone. T. Enami, ca.1897-1900.

Camino de ascenso hacia el santuario de Gongen en Hakone. T. Enami, ca.1897-1900.

Antiguo Hotel Imperial, obra de Frank Lloyd Wright, antes de la Segunda Guerra Mundial. T. Enami, ca.1923-28.

Antiguo Hotel Imperial, obra de Frank Lloyd Wright, antes de la Segunda Guerra Mundial. T. Enami, ca.1923-28.

Chavales ante una panorámica de Yokohama. T. Enami, ca.1897-1900.

Chavales ante una panorámica de Yokohama. T. Enami, ca.1897-1900.

Gigantescas cuerdas de cabello humano en el templo Honganji.

Gigantescas cuerdas de cabello humano en el templo Honganji.

Escena cotidiana de una calle en el medio rural. T. Enami.

Escena cotidiana de una calle en el medio rural. T. Enami.

Vida cotidiana

Hilado de la seda, T. Enami, ca. 1895.

Hilado de la seda, T. Enami, ca. 1895.

Niña con pescador, T. Enami, ca. 1910-1915.

Niña con pescador, T. Enami, ca. 1910-1915.

Vendedor ambulante de geta, T. Enami, post-1923.

Vendedor ambulante de geta, T. Enami, post-1923.

A falta de caballos...

A falta de caballos…

Niño rezando en un templo. T. Enami, ca. 1915.

Niño rezando en un templo. T. Enami, ca. 1915.

Secado de las hojas de té. T. Enami.

Secado de las hojas de té. T. Enami.

Tienda de té. T. Enami, ca.1910-15.

Tienda de té. T. Enami, ca.1910-15.

Fábrica de parasoles. T. Enami, ca. 1905-1915.

Fábrica de parasoles. T. Enami, ca. 1905-1915.

Vendedor de peces de colores. T.Enami.

Vendedor de peces de colores. T.Enami.

Sacerdote orando. T.Enami.

Sacerdote orando. T.Enami.

Adivino. T. Enami, ca.1915-20.

Adivino. T. Enami, ca.1915-20.

Geishas

Grupo de geishas en una veranda con vistas a un estanque. T. Enami, ca.1898

Grupo de geishas en una veranda con vistas a un estanque. T. Enami, ca.1898

Geisha entre las azaleas del  parque Hibiya, cerca del Hotel Imperial, en Tokio, T.Enami, ca. 1925-28.

Geisha entre las azaleas del parque Hibiya, cerca del Hotel Imperial, en Tokio, T.Enami, ca. 1925-28.

Geishas en un momento de asueto. T. Enami, ca. 1892-95.

Geishas en un momento de asueto. T. Enami, ca. 1892-95.

Dos maiko en los jardines Genkyu, Hikone, cerca de Kioto. T. Enami, ca. 1925-28.

Dos maikos en los jardines Genkyu, Hikone, cerca de Kioto. T. Enami, ca. 1925-28.

Geishas en un puente del estanque del jardín Fugetsu. T. Enami, ca. 1915-20.

Geishas en un puente del estanque del jardín Fugetsu. T. Enami, ca. 1915-20.

Geisha arreglando el cabello a otra geisha. T. Enami, ca.1892-95.

Geisha arreglando el cabello a otra geisha. T. Enami, ca.1892-95.

Dos maikos. T. Enami, ca. 1897-1900.

Dos maikos. T. Enami, ca. 1897-1900.

Leyendo una carta de amor.T. Enami.

Leyendo una carta de amor.T. Enami.

 

Fuentes/ Para saber más:

Imagen destacada: Vista de la cima del monte Fuji, T. Enami, ca. 1895-1915.

Okanawa Soba (Rob): https://www.flickr.com/photos/24443965@N08/albums/with/72157604145302649

http://pinktentacle.com/2009/10/animated-stereoviews-of-old-japan/

http://photoguide.jp/txt/T._Enami

http://www.t-enami.org/

http://www.jesusherrero.com/japon-analogico-en-3d/

http://www.doctorojiplatico.com/2013/01/t-enami-estereoscopico-japon-tradicional.html

https://en.wikipedia.org/wiki/T._Enami

TESOROS NACIONALES VIVIENTES: LA TRADICIÓN DEL PRESENTE

Kuzumi Murose "Hyakka" (one hundred flowers), 2012 (photo by Jeff Jahn)

Desde los primeros años de la época Meiji (1868-1912), se vinieron tomando una serie de medidas por parte del gobierno japonés encaminadas a proteger el valioso legado cultural material nipón. De 1871 data el Plan para la Preservación de Objetos Antiguos, una de las primeras disposiciones legislativas decretadas a tal fin, aunque se demostró insuficiente. Por ello, años más tarde se pondría en marcha la Ley de Preservación de Templos Antiguos y Santuarios (5 de junio de 1897), considerada como la primera ley sistemática para la preservación del arte y edificios arquitectónicos tradicionales y que sería complementada posteriormente con una segunda ley de fecha 15 de diciembre de 1897, que designaba como “Tesoro Nacional” a las obras de arte de templos y santuarios, a los que calificaba como “edificios de especial protección”.

Arte del bambú de Yamaguchi Ryuun.

Arte del bambú de Yamaguchi Ryuun.

El s. XX consolidó la modernidad que de manera incipiente se fue instaurando desde los inicios de la era Meiji. Para preservar el rico patrimonio cultural japonés, se pusieron en marcha nuevas iniciativas, como los Sitios Históricos, Lugares de Belleza Escénica y la Ley de Preservación de los Monumentos Naturales de 1919. De una década más tarde, de 1929, data la Ley de Preservación del Tesoro Nacional, que sustituiría al anterior paquete de leyes de 1897. La Gran Depresión de la década de 1930 supuso un nuevo reto, que se traduciría en la Ley sobre la Conservación de Importantes Obras de Bellas Artes, en un intento del gobierno por evitar la exportación de obras de arte todavía no catalogadas como Tesoro Nacional.

"Sonido del viento", florero de plata de Osumi Yukie, 2014. Martillado de plata con "nunome zogan" (incrustaciones con impronta textil) de plomo y oro.

“Sonido del viento”, florero de plata de Osumi Yukie, 2014. Martillado de plata con “nunome zogan” (incrustaciones con impronta textil) de plomo y oro.

Jarrón de mokume-gane (metal imitando el veteado de la madera) de Tamagawa Norio, 1997.

Jarrón de mokume-gane (metal imitando el veteado de la madera) de Tamagawa Norio, 1997.

Sin embargo, sería la destrucción de edificios protegidos como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo, el incendio, el 26 de enero de 1949, del Kondo (Salón Dorado) del templo de Hôryû-ji, en Nara, una de las estructuras en madera más antiguas existentes en el mundo y primer edificio en ser protegido por la Ley de Preservación de Templos y Santuarios Antiguos, las tragedias que propiciarían la reformulación de la protección de bienes culturales, que cristalizaría en la Ley para la Protección de Bienes Culturales de 30 de mayo de 1950. Fue esta medida, efectiva desde el 29 de agosto del mismo año en que se promulgó, la que establecería la catalogación de los bienes culturales materiales en dos categorías: Bienes Culturales Importantes y Tesoro Nacional. Asimismo, la nueva ley, junto con otras anteriores, ampliaba su protección a “propiedades culturales intangibles”, “propiedades de la cultura popular” y “bienes culturales enterrados”.

Sosaku ningyô, "General de las flores de cerezo y ciruelo" de Hirata Gôyô II, 1936, Museo Nacional de Arte Moderno, Tokio

Sosaku ningyô, “General de las flores de cerezo y ciruelo” de Hirata Gôyô II, 1936, Museo Nacional de Arte Moderno, Tokio.

A grandes rasgos, este ha sido el contexto y la evolución de leyes y preceptos en que se enmarca el nacimiento de la denominación de Tesoro Nacional Viviente (人間国宝, Ningen Kokuhô), término con el que se conoce a las personas que, gracias a su talento y capacidades artísticas, se han convertido en piezas clave para la preservación de las artes tradicionales intangibles japonesas.

Cuenco con motivos florales de Imaizumi Imaemon XIV.

Cuenco con motivos florales de Imaizumi Imaemon XIV.

El título que los reconoce como “Portadores de Importantes Legados Culturales Intangibles” (重要無形文化財保持者 Juyo Mukei Bunkazai Hojisha) fue creado en 1950, aunque no fue hasta cinco años más tarde,1955, cuando se otorgaron los primeros títulos. Existen varios tipos de certificación: Certificado Individual (各個認定 Kakko Nintei), Certificado Colectivo (総合認定 Sôgô Nintei) y Certificado de Grupo de Preservación (保持団体認定 Hoji Dantai Nintei).

Maki-e Marubako (Caja redonda de maki-e), “Hyakka” (Cien flores) de Murose Kazumi.

Maki-e Marubako (Caja redonda de maki-e), “Hyakka” (Cien flores) de Kazumi Murose.

Asimismo, la titulación abarca un amplísimo abanico de artes. Entre las artesanías encontramos: cerámica, textil, lacado, trabajo del metal, trabajo de la madera, fabricación de muñecos, fabricación de papel, entre otras. Mientras que entre las artes escénicas destacan: gagaku, noh, nunraku, kabuki, kumi odori, música, danza y drama.

El concepto que descansa tras la concesión del título de Tesoro Nacional Viviente no tiene que ver con la inmovilidad, sino más bien todo lo contrario: trata de mantener vivas unas tradiciones para que perduren a través de los tiempos. En palabras de Kaneshige Michiaki, hijo de Kaneshige Tôyô, primer maestro de cerámica Bizen designado como Tesoro Nacional Viviente en 1956:

“La tradición se confunde en ocasiones con la transmisión. Copiar piezas Momoyama es transmisión. Producir piezas contemporáneas incorporando técnicas del período Momoyama es tradición. La tradición consiste en conservar en la propia mente formas y técnicas transmitidas cuando se producen piezas contemporáneas. La tradición cambia constantemente. Una simple copia de una pieza antigua no ha cambiado; es prácticamente lo mismo que su prototipo de hace 400 años. La tradición consiste en crear algo nuevo con lo que uno ha heredado”.

Chawan de Kaneshige Tôyô

Chawan de Kaneshige Tôyô.

No se trata, pues, de aplicar técnicas ancestrales de manera mecánica e inamovible, lo que conduciría irremediablemente al anquilosamiento de las respectivas disciplinas, sino de adaptar las técnicas transmitidas de generación en generación a los tiempos modernos para mantenerlas vivas, labor en la que, así mismo, tendrán, sin duda, un papel destacable los propios descendientes y discípulos de los actuales Tesoros Nacionales Vivientes, como Hayashi Mikiko (hija de Hayashi Komao).

"Nieve en el templo Zozoji", de Kawase Hasui, 1953 (Tesoro Nacional Inmaterial).

“Nieve en el templo Zozoji”, de Kawase Hasui, 1953 (Tesoro Nacional Inmaterial).

Con todo, pese a la incalculable importancia y el prestigio que el título de Tesoro Nacional Viviente supone, no solo para el galardonado como reconocimiento a su labor artística y trayectoria profesional, sino también para las propias artes tradicionales japonesas, pocos son los nombres de los maestros distinguidos con el título que llegan a ser conocidos por el gran público occidental, salvo excepciones, como el actor de kabuki Bandô Tamasaburô V o como Kawase Hasui (nombrado Tesoro Nacional Viviente en 1956), cuyos nombres han trascendido fronteras.

Fuentes/Para saber más:

Imagen destacada: “Hyakka” (“Cien flores”) de Kazumi Murose, 2012 (foto de Jeff Jahn)

Living National Treasure Museum: http://www.nikobi.com/english/about.html

Artes escénicas de Japón: http://www.japonartesescenicas.org/personalidades/ningenkokuho.html

E-Yakimono.net: http://www.e-yakimono.net/html/living-natl-treasures.htm

Gallery Japan: http://galleryjapan.com/locale/en_US/artist/list/?kokuhou_flag=1

Onishi Gallery: http://onishigallery.com/

Japan Living Arts: http://japanlivingarts.com/

Monocle: https://monocle.com/gallery/magazine/43/expo-43-treasure-trove/

The Samurai Archives:

http://wiki.samurai-archives.com/index.php?title=National_Treasures#Destroyed_Former_National_Treasures

http://www.sakuraeiga.com/catalogue/art/industrialarts/

http://nakagawa-mokkougei-e.blogspot.com.es/

http://www.galerie-kirbach.de/?notable-sales-t-Fujiwara-Kei&W144

Hirata Gôyô:

http://www.antiquejapanesedolls.com/pub_artinfocus/sosaku_ningyo/sosaku_ningyo.html

Akiyama Nobuko: http://nippon-kichi.jp/article_list.do?p=880&ml_lang=en

Kazumi Murose:

http://murose.com/

http://japanesegarden.com/events/urushi-masterpieces-of-lacquer-ware/

http://www.portlandart.net/archives/2014/11/kazumi_murose_a.html

Hayashi Mikiko:

http://www.sakuranoki.co.jp/artists/mikiko_hayashi

http://www.tv-tokyo.co.jp.e.ck.hp.transer.com/takumi/backnumber/backnumber66.html

Kawase Hasui: http://floatingworld.com/artist/Kawase-Hasui

Wikipedia:

Tesoro Nacional Viviente (Japón): https://en.wikipedia.org/wiki/Living_National_Treasure_(Japan) (English)

https://es.wikipedia.org/wiki/Tesoro_Nacional_Viviente_(Jap%C3%B3n) (Español)

Lista de Tesoros Nacionales (Japón): https://en.wikipedia.org/wiki/Lists_of_National_Treasures_(Japan)

Lista de Tesoros Nacionales Vivientes:

https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Living_National_Treasures_of_Japan_(performing_arts)

Lista de Tesoros Nacionales Vivientes (artesanías):

https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Living_National_Treasures_of_Japan_(crafts)#Other

Lista de Tesoros Nacionales Vivientes (artes escénicas):

https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Living_National_Treasures_of_Japan_(performing_arts)

BUNRAKU: CUANDO LA MADERA COBRA VIDA

Puppet Theater by Nakazawa Hiromitsu 1922

Iroyome…

La mujer se giró. Kaito echó su espalda hacia atrás. Las palmas de sus manos extendidas. Gimió. Ella se fue acercando. Iroyome era una muñeca dulce, de rostro ovalado y ojos que brillaban como céfiros. Cuando las manos de ambos amantes se encontraron, la faz de la dama se transformó…

—¡Iroyome!

Se oyeron gritos entre el público. Los estómagos más sensibles quedaron impactados por la visión del espectro. Kaito se arrojó en brazos de aquel demonio, diciendo:

Deja que tu cabello me roce, dame tu aliento mortal… ¡Tómame, Iroyome!

El shamisen comenzó a llorar, y la sala estalló en aplausos.

…….

"Marioneta de Bunraku", de Sasajima Kihei, ca. 1949.

“Marioneta de Bunraku”, de Sasajima Kihei, ca. 1949.

Así comienza el relato titulado “Venganza, incluido en la antología de María Jesús López-Beltrán, Jōnetsu monogatari. Pasiones en Japón. El fragmento describe el desarrollo de una pieza de bunraku, nombre genérico por el que se conoce al teatro de marionetas japonés, o Ningyō Jōruri Bunraku. Este arte, declarado por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2003 (inscrito definitivamente en 2008), se configura por la fusión de tres artes escénicas: el teatro de marionetas propiamente dicho (ningyō), la recitación cantada (jōruri a cargo del tayū o narrador) y el acompañamiento musical con shamisen.

Yukahon (libro del narrador) de la obra Zōho Ten no Amijima, Shinchi chaya no dan / [obra original de Chikamatsu Hanji]

Yukahon (libro del narrador) de la obra Zōho Ten no Amijima, Shinchi chaya no dan [obra original de Chikamatsu Hanji]

La forma teatral del bunraku, tal y como la conocemos hoy, se conformó a principios del período Edo (1603-1868) al confluir las marionetas con el jōruri, género que ya gozaba de popularidad desde el siglo XV, alcanzando su característica puesta en escena definitiva a mediados del siglo XVIII, y su nombre actual (Ningyō Jōruri Bunraku), ya en el s. XIX.

En las obras de Ningyō Jōruri Bunraku, tres titiriteros, visibles para el público aunque ataviados con trajes negros y de los que únicamente el marionetista principal dejará el rostro al descubierto, manipulan cada una de las marionetas articuladas, a la vez que desde una plataforma adyacente, el tayū canta la narración de la historia interpretando todos los personajes, acompañado en su recitación por las notas del shamisen.

Si bien las marionetas en su origen tenían una estructura de varilla relativamente simple que permitía su manipulación por una sola persona, con el tiempo fue complicándose su configuración y agrandándose su tamaño, que en la actualidad llega a alcanzar la mitad o los dos tercios del cuerpo humano. El esqueleto de los títeres se compone de partes articuladas entre sí: cabeza (kashira), hombros, brazos y piernas, aunque en ocasiones carecen de estas últimas, por no ser necesarias al quedar esta parte anatómica cubierta por las vestiduras del muñeco.

En ocasiones, las caras pueden acentuar su expresividad al incorporar mecanismos que permitan mover ciertas partes del rostro (como boca u ojos), o, al igual que en el caso de la marioneta del relato, que hagan posible la transformación del personaje, habitualmente en un ser monstruoso o fantasmagórico.  Existen alrededor de una cincuentena de tipos de cabezas distintos (incluidas las de animales), agrupadas en diversas categorías y adaptadas a los distintos roles que asumen los muñecos: héroe (komei), hombres jóvenes y apuestos (wakaotoko), prostitutas (keisei), beldades que se transforman en seres demoníacos (gabu), etc.

Fuentes/Para saber más:

Imagen destacada: “Teatro de marionetas” de Nakazawa Hiromitsu, 1922.

UNESCO: Intangible Cultural Heritage: http://www.unesco.org/culture/ich/en/RL/ningyo-johruri-bunraku-puppet-theatre-00064

Japanese Performing Arts Resource Center: http://www.glopad.org/jparc/

Biblioteca Fundación Japón: http://bibliotecafjm.blogspot.com.es/2013/09/el-teatro-de-marionetas-ningyo-joruri.html

Columbia University Libraries. The Barbara Curtis Adachi Bunraku Collection: http://bunraku.cul.columbia.edu/

Share Self Commons: http://search.sscommons.org/object/SS7730756_7730756_9899604

MUSASHINO, ODA A LA NATURALEZA DE KUNIKIDA DOPPO

Hiroshige | Musashino Plain

De entre toda la producción literaria de Kunikida Doppo, Musashino es, sin lugar a dudas, su más conocida y emblemática creación. Durante años lectura obligada en las escuelas japonesas, podría decirse que el relato se centra en la armonía entre el hombre y la naturaleza. En lo formal, Musashino combina en sus líneas múltiples géneros narrativos: diario, descripción de mapas, poemas japoneses (waka y haiku), así como citas de poemas en inglés y traducciones de prosa rusa. Además, llama también poderosamente la atención el deliberado recurso por parte del autor a resaltes tipográficos a lo largo del texto. De este modo, Musashino trasciende su mero ámbito geográfico y se transforma en trasunto de cómo entiende Doppo la escritura: no hay un único camino, sino múltiples vías para la exploración y el deleite. En cuanto a estilo compositivo, complejo y sutil a la vez, Musashino se desmarca de otros relatos de Doppo, quien dio en crear, por las características de la obra, una nueva prosa poética (shiteki-sanbun) que podría ser considerada como innovadora o experimental, según los parámetros de la época.

Musashi Plain (Musashino), from the series Famous Places in the Provinces by Totoya Hokkei ca. 1834-5

“Llanura de Musashi” (Musashino), de la serie “Lugares famosos de las provincias” de Totoya Hokkei ca. 1834-5.

Asimismo, Musashino también puso título a una antología de relatos que Doppo publicó en 1901. Las obras respondían a diversos estilos narrativos y compositivos, siendo algunos de estos relatos calificados como prosa poética, y destacando por encima de todos Musashino, considerada por su propio autor como un «poema».

La deuda de Doppo con escritores occidentales es importante, en especial, con Wordsworth y su poesía lírica, como el propio autor reconoció. También destaca como fuente de inspiración para Doppo el ruso Iván Turguénev. No obstante, al igual que otros escritores japoneses contemporáneos, Doppo también incluyó entre sus lecturas una larga lista de plumas occidentales: León Tolstói, William Cullen Bryant, el ya mencionado William Wordsworth, Thomas Carlyle, Alfred Tennyson, Oliver Wendell Holmes, George Gordon Byron, Robert Burns, Walt Witman, entre otros.

"Llanura de Musashi" (1), autor desconocido, ss. XVII-XVIII

“Llanura de Musashi” (1), autor desconocido, ss. XVII-XVIII.

Musashino vio la luz por vez primera en forma seriada entre enero y febrero de 1898 en Kokumin no tomo (Amigo de la Nación), bajo el título Ima no Musashino (El Musashino de hoy), aunque posteriormente se modificó y quedó como Musashino, título con el que ya aparecería en el recopilatorio de relatos publicado en 1901 por Minyūsha y que perduraría hasta nuestros días.

El altiplano de Musashino se extiende entre las prefecturas de Tokio y Saitama y queda rodeado por tres ríos: el Tama, por el sur; el Ara, por el noreste; y el Iruma por el noroeste. A lo largo del tiempo, su vegetación ha ido sufriendo cambios. En el período Edo (1603-1868) fue roturado para el cultivo de arroz, pero nuevamente se transformó en bosque en la era Meiji (1868-1912), momento en que es descrito por Doppo.

“Llanura de Musashi” (2), autor desconocido, ss. XVII-XVIII

“Llanura de Musashi” (2), autor desconocido, ss. XVII-XVIII

Desde muy antiguo la planicie de Musashino ha sido citada en la literatura japonesa más temprana, pues ya en el Kojiki (712) hay una mención a un dios homónimo. En el Manyōshū (782), sin embargo, es donde encontramos la primera mención a Musashino como lugar geográfico. También en el Diario de Sarashina, escrito aproximadamente en 1060 por Sugawara no Takasue no Musume, encontramos una descripción de esta área geográfica. Además, Musashino era habitualmente asociado con fenómenos como la luna, la niebla, el rocío, la escarcha o con flores. De igual forma, Musashino también aparece en composiciones de figuras literarias posteriores, como Saigyo (1118-1190), Shinkei (1406-1475), Hattori Ransetsu (1654-1707) o Tayasu Munetake (1715-1771), entre otros.

Así pues, Musashino ha gozado de cierto predicamento como punto de referencia literario a lo largo de los siglos. No obstante, la visión de Doppo difiere de la mantenida hasta entonces y toma un camino propio: huye de convenciones, tanto en las formas como en lo descrito, pues se deleita en la contemplación del paisaje otoñal, se sumerge en el placer del paseo, disfruta cada pequeño detalle del momento y saborea la belleza atemporal de la cotidianidad.

Musashino

Fuentes:

Texto extraído de la introducción a: Kunikida Doppo, Musashino, Chidori Books, 2016.

Miyashita-Theado, K. A Study of Kunikida Doppo: “Musashino” and Three Short Stories, United States: UMI and Proquest, 2010.

Imagen destacada: “Llanura de Musashino”, de Hiroshige.

EL CUENTO DEL CORTADOR DE BAMBÚ Y LA PRINCESA KAGUYA: RECORDANDO RESEÑAS

El cuento de la princesa Kaguya

Mañana día 18 de marzo se estrena en España La historia de la princesa Kaguya, largamente esperada. Para animar a todos aquellos que aún no conocen la historia original que inspirara la película de Studio Ghibli, El cuento del cortador de bambú, os dejamos a continuación algunas de las mejores reseñas dedicadas a este maravilloso anónimo de época Heian, publicado en esta casa.

Koratai: “El cuento del cortador de bambú”, primer Tesoro Heian de Chidori Books

El cuento de la princesa Kaguya

Melibro: El cuento del cortador de bambú, anónimo

El cuento de la princesa Kaguya

Ecos de Asia: Reseña literaria: El cuento del cortador de bambú (2014)

El cuento de la princesa Kaguya

Blog Visual: El cuento del cortador de bambú (竹取物語), la leyenda de la Princesa Kaguya

El cuento de la princesa Kaguya

Aki Monogatari: La verdadera historia de la princesa Kaguya

Kaguya hime no monogatari

Abrir un libro: El cuento del cortador de bambú

El cuento de la princesa Kaguya

RTVE, Radio 5: ‘El cuento del cortador de bambú’, la traducción al español de la primera novela japonesa 

El cuento de la princesa Kaguya

 

Nuestro agradecimiento a todos los medios que han contribuido a la difusión de este clásico de la literatura japonesa y universal.

El cuento del cortador de bambú_Chidori Books

 

Créditos:

Imágen destacada y gif © Studio Ghibli

TANABATA: PROCESO CREATIVO

Tanabata-Javier Bolado-wip6

Con motivo de la proximidad del Día de los Enamorados, queremos acercaros al proceso creativo de una de las ilustraciones que Javier Bolado creó para nuestra edición de El romance de la Vía Láctea, de Lafcadio Hearn, cuyo principal relato gira en torno al mito de Tanabata, la historia de una de las parejas de enamorados más conocidas: Orihime (la estrella Vega) y Hikoboshi (la estrella Altair). Como es sabido, cuenta la leyenda que los amantes quedaron permanentemente separados por el Río Celestial, poético nombre que recibe la Vía Láctea, y que tan solo podían encontrarse en una única ocasión cada año: el séptimo día del séptimo mes. A pesar de la separación, sin embargo, la llama de su amor, se mantuvo viva e inalterada.

Como no podía ser de otra manera, Javier Bolado pensó en el momento del encuentro de los amantes como motivo principal de la ilustración de Tanabata. Estos fueron los pasos principales del proceso creativo:

 

1. Boceto y entintado.

Tanabata_Javier Bolado-wip1

Tanabata_Javier Bolado-wip2

 

2. Aplicación del color.

Tanabata_Javier Bolado-wip3

Tanabata_Javier Bolado-wip4

 

3. Fondo y acabado

En un principio, se aplicó el fondo que puede apreciarse aquí…

Tanabata_Javier Bolado-wip5

 

… aunque quedó descartado y fue sustituido por el que se convertiría en el fondo definitivo:

fondo-tanabata

 

De tal manera que el resultado final de la ilustración, con los últimos retoques, quedaría así de espectacular:

Tanabata-Javier Bolado-wip6

 

Para terminar, aquí os dejamos el proceso condensado en un GIF:

Tanabata

 

 

ADICTOS A JAPÓN

22220851518_dd15be7032_o

Se acaba el año y no queríamos despedirlo sin hacer un pequeño repaso visual a los vídeos y time-lapse (de los que nos confesamos adictos) que hemos visto o recordado a lo largo de 2015. Esta escueta recopilación está lejos de pretender resultar exhaustiva; más bien simplemente recoge los vídeos que, por un motivo u otro, más nos han gustado. Ponedlos a pantalla completa y ¡disfrutad!

 

Créditos: Imagen destacada del santuario de Fushimi Inari © Marco Sansalone

 

LAFCADIO HEARN, UN CORAZÓN JAPONÉS

Lafcadio Hearn

Lafcadio Hearn nació el 27 de junio de 1850 en Léucade, isla jónica de la que tomará su nombre. Era hijo de Rosa Antonia Kassimati, una joven griega de Citera, y de Charles Hearn, cirujano militar de origen irlandés. Abandonado por sus progenitores, quedó huérfano siendo todavía un niño, por lo que se crió bajo la tutela de una tía abuela, que buscó para él una carrera eclesiástica, por la que el joven Hearn no sentía verdadera inclinación. No obstante, la educación recibida y una infancia desdichada (durante la cual perdería por un accidente la visión de su ojo izquierdo) insuflarían en él desde muy pronto el gusto por la lectura y por los seres fantásticos.

Comandante Charles Bush Hearn (padre de Hearn)

Comandante Charles Bush Hearn (padre de Hearn)

1858. Lafcadio Hearn, con unos 8 años de edad, junto a su tía abuela Sarah Holmes Brenane (1793-1871) en Dublin.

1858. Lafcadio Hearn, con unos 8 años de edad, junto a su tía abuela Sarah Holmes Brenane (1793-1871) en Dublin.

Con diecinueve años, Lafcadio Hearn partió a Estados Unidos en busca de fortuna. Trabajó allí para varias publicaciones como corrector y periodista, así como traductor y escritor, en Cincinnati, Nueva Orleans, Nueva York, y en la Martinica, demostrando siempre gran interés por la diversidad cultural de los lugares donde vivió. Prueba de ello es que, a pesar del rechazo que en la sociedad de aquel entonces provocara, contraerá matrimonio, el 14 de junio de 1874, con Alethea Foley, joven afroamericana de Cincinnati, aunque la unión no duraría mucho y terminaron por separarse tres años después.

Lafacadio Hearn, 1873

Edificio de Nueva Orleans en el que Lafcadio Hearn vivió en una habitación alquilada entre 1881-87.

Edificio de Nueva Orleans en el que Lafcadio Hearn vivió en una habitación alquilada entre 1881-87.

1889. Lafcadio Hearn, fotografiado por Frederick F. Gutekunst Jr. (1831-1917) en Philadelphia.

1889. Lafcadio Hearn, fotografiado por Frederick F. Gutekunst Jr. (1831-1917) en Philadelphia.

En 1890, con cuarenta años y hastiado de la mentalidad norteamericana, aceptó un trabajo que lo llevaría hasta el exótico Japón, tierra por la que se sintió fascinado y que se convertiría en su verdadero hogar. Lograría una plaza de profesor en Matsue, localidad donde hoy se ubica, en la que fuera su residencia, el Museo dedicado a su memoria.

Hearn posando entre un grupo de estudiantes.

Durante los quince meses que permaneció en Matsue, Hearn contrajo matrimonio con Koizumi Setsuko, joven perteneciente a una familia samurái local. Junto a ella, Lafcadio Hearn alcanzaría estabilidad y tendría cuatro hijos. Además, adoptó de su familia política el apellido para su nuevo nombre japonés: Koizumi Yakumo.

1892. Retrato de Lafcadio Hearn y Setsu Koizumi en Kumamoto, por Rihei Tomishige (1837-1922).

1892. Retrato de Lafcadio Hearn y Setsu Koizumi en Kumamoto, por Rihei Tomishige (1837-1922).

1896. Lafcadio Hearn con su esposa Setsu y su primer hijo Kazuo, en Kobe, fotografía de Sōta Ichida (1843-1896).

1896. Lafcadio Hearn con su esposa Setsu y su primer hijo Kazuo, en Kobe, fotografía de Sōta Ichida (1843-1896).

Kazuo (hijo mayor de Hearn) y su niñera.

Kazuo (hijo mayor de Hearn) y su niñera.

Kazuo (hijo mayor de Hearn), con unos 7 años de edad

Kazuo, con unos 7 años de edad.

Kazuo (con unos 17 años).

Kazuo, cuando contaba aproximadamente 17 años de edad.

Kazuo e Iwao, hijos mayores de Hearn.

Kazuo e Iwao, hijos mayores de Hearn.

Los tres hijos de Lafcadio Hearn en el balcón de la casa frente a la oficina del distrito en Nishi Okubo Tokio.

Los tres hijos de Lafcadio Hearn en el balcón de la casa frente a la oficina del distrito en Nishi Okubo Tokio.

Hijos de Hearn, ya en edad adulta. En la primera fila desde la izquierda: el tercer hijo, Kiyoshi; el segundo hijo, Iwao; el hijo mayor, Kazuo; detrás, su hermana pequeña Suzuko.

Los hijos de Hearn, ya en edad adulta. En la primera fila desde la izquierda: el tercer hijo, Kiyoshi; el segundo hijo, Iwao; el hijo mayor, Kazuo; detrás, la hija pequeña, Suzuko.

Hearn trabajó como periodista y docente, y en 1896 pasó a enseñar Literatura Inglesa en la Universidad Imperial de Tokio, puesto que mantendría hasta 1903, fecha en la que dimitió. Poco después fallecería, víctima de un paro cardíaco, el 26 de septiembre de 1904, a la edad de 54 años. Dejaba tras de sí obras tan emblemáticas como Glimpses of Unfamiliar Japan (1894), Kokoro: Hints and Echoes of Japanese Inner Life (1896), Gleanings in Buddha-Fields: Studies of Hand and Soul in the Far East (1897), In Ghostly Japan (1899), Kwaidan: Stories and Studies of Strange Things (1903), Japan: An Attempt at Interpretation (1904), o The Romance of the Milky Way and other studies and stories (1905), obra póstuma publicada un año después del fallecimiento de su autor.

Funeral de Lafcadio Hearn

Funeral de Lafcadio Hearn

Hearn se transformará, así, en el mejor intérprete de las tradiciones y cultura niponas y en su gran difusor en Occidente. Sus obras constituirán un valioso legado que nos hablará sobre mitología, costumbres y tradiciones del viejo Japón, ese Japón plenamente inmerso en la frenética modernización que trajo consigo la Restauración Meiji (1968-1912).

1891. Lafcadio Hearn, en Matsue, en su primer 'Shogatsu', Año Nuevo.

1891. Lafcadio Hearn, en Matsue, en su primer ‘Shogatsu’, Año Nuevo.

 

Fuentes/Para saber más:

http://www.matsue-tourism.or.jp/yakumo/

http://www.japan-guide.com/e/e4505.html

http://www.japanvisitor.com/japan-museums/lafcadio-hearn-museum-kumamoto

http://www.ajhw.co.uk/books/book472/book472a.html#fp410

http://sumus.exblog.jp/19927993

http://www.kythera-family.net/index.php?nav=117-118&did=22246

https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Lafcadio_Hearn%27s_Old_Residence_in_Matsue?uselang=ja

http://espritjapon.com/voyages.php?2015072600

CRECER: CAMINO HACIA LA MADUREZ, RETRATO DE UNA ÉPOCA

Takekurabe

Contamos hoy en esta casa con la colaboración especial de Ana Romero, editora y filóloga especialista en literatura comparada y teoría literaria. Estudió fenomenología de la lectura en la Universidad de Berkeley y ha ejercido como docente en la Universidad Pompeu Fabra. Es profesora de literatura y cultura tradicional japonesa en Casa Asia, y está a cargo de la editorial La mano cornutta. 

 

Podemos leer literatura japonesa en ebooks y en español. No te lo pierdas.

Nuestra recomendación es que te acerques a Crecer, de Higuchi Ichiyô. Una de las obras maestras de la literatura de la era Meiji y una obra imprescindible para la literatura japonesa moderna.

La edición española de Crecer, publicada por Chidori Books, reúne la “nouvelle” del mismo título y una serie de relatos breves de esta autora, a la que podríamos llamar la Rosalía de Castro japonesa por su comprensión del alma humana y su compasión y cercanía a las clases populares. La novela breve Crecer narra el paso de la infancia a la vida adulta en un grupo de niños de los barrios populares de Tokio, cercanos al gran barrio del placer y a las casas de prostitución de la época. Niños que juegan a hacer rastrillos de papel para ganarse unas perras, niñas que juegan con sus últimas muñecas mientras las obligan a cambiar de kimono, mayores que les riñen o abrazan sin poderles explicar su dolor. Es un friso colorista de los mundos y oportunidades de vida que, a finales de la era Meiji, se les abrían –o cerraban– a las personas en función de su origen social y, por supuesto, de ese gran dios, el dinero. Don dinero, ese poderoso señor, transformaba los modos de relación de una sociedad antigua, que gradualmente había abandonado el rígido sistema de castas medieval y contemplaba por vez primera la posibilidad real de la movilidad social en las ciudades gracias a la educación y el trabajo. En el seno de la trama de Crecer, una delicada historia de amor, la de la niña Midori y el niño Nobu, destinados a convertirse de mayores, respectivamente, ella en geisha y él en abad de un monasterio, sin poder seguir a su corazón. Crecer nos demuestra que, a pesar de la introducción de la educación universal para todas las clases sociales y de los nuevos conceptos europeos de ciudadanía implementados por la Restauración Meiji, la sociedad japonesa tardaría mucho en cambiar en cuanto a la libertad humana.

樋口一葉_2

La novela apunta el deseo humano de escapar a un destino socialmente determinado, pero recoge luego las velas de esa aspiración y culmina en una retirada vital de los caminos de la felicidad posible. Sin un pensamiento religioso que pudiera atrapar a los personajes en una noción estrecha del destino o la fatalidad, los protagonistas de Crecer se enfrentan a sus dilemas existenciales de manera casi inconsciente, con una suave aceptación y un modo de resignación melancólica que sería tentador calificar de budistas por el contexto cultural del que emergen. No obstante, la conciencia de la autora no es necesariamente la de una religiosidad oriental sino la de una “ética de la compasión”, tan patente en todos los grandes escritores “modernos” desde Tolstoi o Victor Hugo a Flaubert o Henry James, pasando por Galdós o la propia Rosalía de Castro. Higuchi Ichiyô es fundamentalmente una escritora que comprende la vida humana y lo hace a través de sus personajes, en este caso enmarcados en los avatares específicos del Japón de la era Meiji o del paso de la infancia a la adolescencia en una sociedad tremendamente estricta en cuanto a sus ritos de paso.

Yoshiwara

El resto de los cuentos incluidos en esta edición nos permiten ampliar esta emotiva visión con argumentos “menores”, como el intento de divorcio de una mujer o las deudas y los castigos a las sirvientas. Lo que resulta singular de esta autora es la ternura y sensibilidad con que gradualmente dibuja la trama hacia un destino ciertamente inescapable. Lo que es magistral en Ichiyô (la primera hoja, el que fue su nombre de pluma) es el suspense y el lirismo con que lo que parece insignificante anuncia un futuro que se nos avecina. Aquí no hay melodramas a la Tanizaki, ni morbidez a la Kawabata, ni angst a la Mishima, sino una inocencia primordial. Un cierto maullido de esperanza ante la injusticia –como el de un gatito que se lamentara– enunciados desde lo innombrado y la indeterminación.

©Ana Romero

 

Crecer_David_González_ChidoriBooks_600x424

 

EL HYAKUNIN ISSHU

Chōyaku hyakunin isshu: uta koi

A Fujiwara no Teika (1162-1241), también conocido como Fujiwara no Sadaie, crítico literario y refinado poeta del período Kamakura (1185-1333), debemos la compilación, en torno al año 1235, de una de las más importantes antologías de waka, o poesía japonesa de 31 sílabas: el Hyakunin isshu (Cien poetas, cien poemas). La antología en ocasiones también es citada como Ogura hyakunin isshu, título debido al Ogura, monte cercano a Kioto en el que Teika poseía una casa de campo y en la que parece que compuso la obra. Según Donald Keene, tal fue la relevancia de esta compilación que ha sido, desde principios de la época Tokugawa (1603-1868) hasta tiempos muy recientes, una de las fuentes de conocimiento principales de la poesía clásica nipona, suponiendo, a la vez, una trascendental influencia para los gustos estéticos y poéticos japoneses hasta el mismo siglo XX.

tumblr_mabpla0wdk1qcff4ao1_500

El origen de la compilación, según se desprende del diario de Teika, al parecer, no se debe a una petición imperial, como sucediera con otras antologías poéticas, sino a la solicitud del suegro de Tameie, hijo mayor de Teika. De esta manera, Fujiwara no Teika no solo se encargó de seleccionar un poema de cada uno de los más insignes poetas comprendidos entre el s. VII y el XIII y entre los que también se incluye el propio compilador, sino que, además, los caligrafió en shikishi (papel de 17 por 20 centímetros) con el objeto de cubrir con ellos un biombo móvil. El Hyakunin Isshu, sin embargo, no queda totalmente desvinculado de la exaltación de la divinidad del emperador, propia de las compilaciones imperiales, ya que muchas de las composiciones de las que consta esta antología se extrajeron de algunas de las colecciones anteriores encargadas por orden imperial —como el Kokinshū (905), por citar alguna de las más conocidas—, además de contar con poemas compuestos tanto por emperadores como por emperatrices. 

Chōyaku hyakunin isshu: uta koi

Dejando a un lado su relevancia literaria, el Hyakunin isshu es esencial para el juego de uta karuta, al que debe parte de su popularidad. El origen de la palabra karuta se remonta a principios del s. XVII, cuando los portugueses introdujeron en Japón las cartas occidentales, más en particular, la baraja española de cuarenta y ocho naipes. A pesar de ello, el juego de karuta, típico de Año Nuevo, recuerda poderosamente a otro tradicional entretenimiento japonés previo a la llegada de los occidentales: el kai-ōi, o juego de emparejar conchas. El sistema de juego de karuta es como sigue: un orador recita la primera parte de uno de los cien poemas del Hyakunin isshu, y los jugadores (normalmente dos, aunque pueden ser más) deben encontrar entre las cartas expuestas aquella que case con el principio del poema recitado. Los jugadores, como es de suponer, deben conocer de memoria cada uno de los cien poemas de la colección, de forma que cuanto mayor sea su dominio, mejores jugadores serán, pues los más diestros pueden reconocer un poema con tan solo escuchar las primeras sílabas.

Pese a que existen innumerables ediciones del Hyakunin isshu, aquí mencionaremos, por su particularidad, la adaptación al manga y al anime que de este clásico ha realizado Kei Sugita, a cuya autoría debemos las ilustraciones que acompañan el presente artículo.  La serie, bajo el título de Chōyaku hyakunin isshu: uta koi (超訳百人一首うた恋) se ha venido publicando desde 2010 por la editorial Media Factory y cuenta, a su vez, con una versión anime en trece capítulos, producida por TYO Animaciones bajo la dirección de Kenichi Kasai.

Chōyaku hyakunin isshu: uta koi

Si bien es verdad que este josei supone una adaptación muy libre del Hyakunin isshu, no es menos cierto que también puede constituir un sugerente primer acercamiento a uno de los clásicos de la literatura japonesa por excelencia, así como a las costumbres y convenciones sociales de la época Heian (794-1185), pues a lo largo de sus páginas y capítulos veremos desfilar a algunas de las primeras figuras de uno de los momentos de mayor esplendor y exquisitez de la literatura nipona.

Ch Chōyaku hyakunin isshu: uta koi

Amores imposibles, efímeras existencias y apasionados idilios inspirarán los más delicados poemas, que encontraremos interpretados en Chōyaku hyakunin isshu: uta koi de boca de sus propios compositores, como Ariwara no Narihira (825-880), uno de los Seis Inmortales Poetas (Rokkasen). Considerado la encarnación del galán ideal de la época por su talento y apostura, sus aventuras amorosas no solo se convertirían en el eje central del Ise Monogatari, sino que también constituiría el principal modelo en el que se basó el príncipe Hikaru Genji, protagonista del Genji Monogatari, la monumental obra de Murasaki Shikibu (ca. 973/978 – ca. 1014/1031), escritora que también aparece en la serie de Kei Sugita, junto a Sei Shōnagon (ca. 966-1017/1025), autora de El libro de la almohada, la poetisa Ono no Komachi, Ariwara no Yukihira, Fujiwara no Yoshitaka, Yoshimine no Munesada (Henjō), Fun’ya no Yasuhide… y, cómo no, también el propio compilador de este clásico inmortal, Fujiwara no Teika.

 

Fuentes

Ilustraciones © Kei Sugita

Chōyaku hyakunin isshu: uta koi (超訳百人一首うた恋): http://www.utakoi.jp/index.html

Fujiwara no Teika (ed.), Bermejo, J. M. y Herrero, T. (trad. e intr.), Cien poetas, cien poemas: Hyakunin Isshu (Antología de poesía clásica japonesa), Madrid: Ediciones Hiperión, 2006.

Fujiwara no Teika (ed.), Hammer, L. (trad.), One Hundred People, One Poem Each, Tucson, Arizona: Cholla Bear Press, 2011.

Keene, D., Seeds in the Heart: Japanese Literature from Earliest Times to the Late Sixteenth Century, (History of Japanese Literature , v. I), New York: Columbia University Press, 1999.

Mas López, J. (trad. y ed.), Cuentos de Ise, (Pliegos de Oriente, serie Lejano Oriente), Madrid: Editorial Trotta, 2012.

Hyakunin isshu: http://www.wdl.org/es/item/2929/